¡Navidad, navidad... dulce navidad!
Hoy como siempre me he despertado feliz y optimista, o al menos eso he intentado. He salido a la calle luciendo mis mejores galas, ese abrigo comprado en los chinos por dos duros, las medias rotas de tanto uso, y dos trenzas mal hechas, que no tenia ganas de peinarme. Me he apresurado a coger el autobús para ir a reunirme con una amiga, la cual siempre llega tarde. Me he quedado esperándola bajo la lluvia (de miradas de superficialidad, acompañadas de risitas, de los niños preadolescentes que se dan aires de grandeza por ir con ropa de marca) un buen rato. Cuando por fin ha llegado hemos iniciado nuestro paseo por el casco antiguo de la ciudad (de Barcelona), que para variar, estaba a rebosar de turistas de eso que hacen fotos por doquier, ladronzuelos esperando la oportunidad de echarle la mano a una de esas pedazo de cámaras que llevan los turistas y ancianos que no saben que hacer con su (exceso) de tiempo libre. Pero todo eso no importa, ¿y sabéis porque? ¡Porque es navidad! Por eso todos somos felices, nos ataca la fiebre consumista, la necesidad de estar con esos familiares de los cuales ni nos acordamos el resto del año… Y después vienen las excusas del tipo “es que el resto del año no tengo tiempo” “nunca encuentro ocasión para hacer regalos” “la navidad es una época para ser feliz”…
¿Nos les parece un poco triste tener que esperar hasta navidad para pensar en los demás? Cualquier momento es bueno para llamar a ese tío lejano, o para visitar a aquel amigo que vive en la escalera de enfrente. Cualquier momento es bueno para hacerle un regalo a un amigo, a la pareja, o al cura de la parroquia. Cualquier momento es adecuado para replantearse la trayectoria llevada en la vida y encaminarla de nuevo. No hace falta esperar a año nuevo para empezar una vida nueva. Y no hay excusa que valga. Si se quiere hacer se hace, por más ocupado que esté uno, siempre tendrá un minuto para decir “te quiero” a su pareja, o dar un abrazo a un amigo.
Eso es todo por hoy, que es tarde y tengo sueño.
Carpe diem…